Más Yunque ¡por favor!

Carmela Sotillo. En los últimos años, algunos medios laicos (El País, El Confidencial, La Sexta…) y otros del ámbito religioso (Aleteia, Vida Nueva…) han atizado una campaña contra una organización civil de origen mexicano denominada ‘El Yunque’.

Los palos de ciego dados por un individuo que se apellida ‘Mata’ y tiene una profesión desconocida y cuya ideología es el jamón serrano y la tortilla de patata, las declaraciones y comunicados de un prelado auxiliar que ha condenado sin juicio previo ni audiencia al acusado, los intereses del Gobierno del PP de Rajoy y los oscuros intereses político-profesionales de algunos han ido agitando, desde 2011, la campaña contra ciudadanos católicos que actúan bajo su responsabilidad para promover el bien común. Los miembros del Yunque han padecido persecución, calumnia e incluso demandas judiciales ganadas en dos instancias. Y hay quien ha intentado (¡por amor a la Iglesia!), en dos ocasiones, que la Conferencia Episcopal los condenara. ¿Por qué? Porque sí. Se han inventado víctimas, han mentido como bellacos y han quemado en la hoguera a ciudadanos honrados, católicos comprometidos humildes y eficaces. Pero independientes.

¿Cuál es la realidad? ¿Qué hay detrás de todo esto? Se lo voy a contar. Hay clericalismo. Hay dinero que recibe un fracasado inquisidor que, en su última aparición pública, no tuvo problemas en reconocer que “la Iglesia nunca iba a condenar al Yunque” (Santi, lo siento, mucho dinero y tiempo empleado en ello. Ánimo chaval) y que “los obispos tenían muchos trapos sucios que lavar”. A su lado le reía las gracias un tipo llamado ‘Luis Español’, que ha publicado un libro (‘Franceses en el camino’) en 2005 con la Gran Logia de España, o sea la masonería. Y hay envidia y oscuros intereses que quieren acabar con la sociedad civil activa quizá porque no son suficientemente sumisos a Mariano. O porque arruinan los chiringuitos sociales y pretendidamente políticos que manejan algunos.

Y mientras, el supuesto Yunque o las organizaciones y/o personas a los que se les señala como tales no paran de actuar y de crecer. Contra viento y marea y sin miedo. Los ataques sólo han servido para reforzarles y admirarles porque no responden a las calumnias y ataques con la misma moneda. Y en la barca de Pedro cada vez se les considera más por su señorío y valentía. Con razón uno de sus presuntos miembros más conocidos recibió el abrazo de una desconocida en una manifestación por la unidad de España. La señora en cuestión le dijo alborozada: “A mí también me han acusado de ser del Yunque”.

Ya ven. En ‘La Opinión Libre’ les contamos lo que otros le ocultan.

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